lunes, 15 de junio de 2009

Breve Ensayo sobre la Amistad.

En días como el de hoy que es tan común escuchar que la mayoría de las personas hable de la amistad, de la importancia de un amigo y de sus respectivas cualidades, a mí también me ha dado por hablar de ello un día como hoy. Pienso que la amistad es un verdadero tesoro, aquél que pocas personas hemos encontrado pero que la mayoría en el mundo cree conocer y ser partícipe de ella. Y que confundimos a la amistad con el compañerismo, la complicidad, el afecto, la confianza, entre otros.

Los griegos definieron etimológicamente la amistad como amicus; amigo, que posiblemente se derivó de amore; amar. Se dice también que amigo proviene del griego a; sin y ego; yo, entonces amigo significaría "sin mi yo", con lo cual se considera a un amigo como al otro yo, dicho en otras palabras, para que una persona pueda ser un amigo debe desprenderse de su yo para poder regalar todo su amor a aquellos a los que ha llamado amigos.

Existe la amistad? Sólo puede existir la amistad cuando una relación interpersonal se dé sin que las personas involucradas busquen a través de ella una recompensa, en cuyo caso la más común es la de autonombrarnos “amigos” y hacemos de ello una virtud. O incluso hay quien de esa misma “amistad” no ha hecho otra cosa sino nombrarse a sí mismo humilde y prefiere dejar al juicio de sus acompañantes el que sea un amigo o no, lo cual de ello también hace una virtud. Y ni es virtud ni es amistad; pues una virtud es como una llama que sale de nuestro ardiente interior por querer alcanzar nuestras metas sin involucrar ni perjudicar las de otros no importando que se tenga que remar contra corriente, pero debemos de darnos cuenta que al permitir que alguien más juzgue si merecemos llevar el título de amigos en la frente estamos cediendo precisamente nuestra “virtud” y por lo tanto nuestro “yo” a los demás, y siendo así, ellos no podrían saber de la amistad si ni siquiera saben de aquella virtud! Y si yo me llamo amigo, que he hecho y con quién lo he hecho para saber que lo soy?

O acaso es que en verdad existe la amistad como la conciben cuando mi “yo” no es más que un engaño de mi mente llamado realmente “ellos” pero la fragilidad espiritual me ha llevado a llamarle amistad al temor de estar solo?

Los términos de la amistad y los amigos ya se encuentran muy por debajo de lo que deberían ser. Llamarle a alguien amigo es ya hasta un término popular, corriente e insignificante cuando debiera de ser un término muy exclusivo, un término del verdadero “ser” que busca un objetivo común con las demás personas sin ensuciar ni por un segundo su yo; hay que recordar también que quien es tu amigo te sabe sin la necesidad de que tú externes una palabra; un amigo también es quien su amor hará que no caigas en un pozo si alguna vez te encuentras de frente con demonios, pero lo hará sin compadecerte, pues te ama, y quiere verte de igual manera, libre, sabio. Por qué será que aquella persona a la que hemos llamado amigo viéndonos abatidos nos compadece como si fuéramos cachorros sin su madre? No será que les damos tanta vergüenza a ellos por no poder caminar por nuestros propios pies y en lugar de enseñarnos la dirección de la luz nos mete aún más al pozo? Al parecer, nuestros amigos no quieren que actuemos como verdaderos guerreros que luchan de lleno en la batalla de la vida pero con el corazón tranquilo, no, no les importa eso, en su lugar nos muestran debilidades y ayudan a que las desarrollemos juntos.

En su mayor parte del tiempo, aquellas frases que decimos no son más que meras alegorías para quedar bien con nuestros amigos y nada más, pues por un lado, lo hacemos sentir “bien” compadeciéndolo, y por otro, te sientes mejor por tener la “virtud” de hacer sentir bien a tu amigo! Pero la amistad no se basa en recompensas.

Cómo nos gusta como amigos ser compadecidos! Pero, por qué aquél que dice ser mi amigo no se da cuenta que sus consejos y opiniones sólo le dan un aroma pestilente a la amistad? Cómo sería alguien un amigo si hace menos a su amigo! La verdad es que somos débiles hasta en espíritu. Y hacemos amigos pues es más “fácil” y placentero vivir la vida que está llena de dolor e incluso soledad a lado de quien nos dé soporte emocional que por nosotros mismos no podemos brindarnos. Por eso es tan fácil que en la “amistad” se involucren tanto los sentimientos de las personas antes de involucrar la razón, en lugar de buscar un balance entre esa razón y ese corazón; e incluso a quien no se comporta como un “amigo” ante nosotros simplemente lo marginamos y le hemos llamado raro; en parte por ello entendemos a la soledad como rara o como consecuencia de un estado cabizbajo en el humano, pues en nuestra estupidez no logramos comprenderla si no sentenciamos a la soledad y a la amistad como términos opuestos.

Anthony de Mello fue un estudiante jesuita y un padre de la iglesia católica. Es conocido a nivel mundial por sus escritos de liberación espiritual. Anthony decía que la única manera para que una persona pudiera ser un amigo y entregar su amor a través de la amistad sería, en primer lugar, mediante el conocimiento de sí mismo, ya que a partir de ahí conoceríamos realmente quién somos, así como quién no somos y pretendemos ser, todo eso a través de nuestras virtudes, nuestros defectos, nuestras potencialidades y nuestras debilidades. De ahí que conociéndonos a nosotros mismos entonces podamos regalar lo mejor de nosotros y no le demos falsos términos a las cosas sólo por encubrir nuestras verdaderas intenciones.

Yo veo que el término de la amistad como comúnmente lo conocemos no es más que el reflejo de nuestro deseo de sobrevivir en un mundo que desde hace ya mucho tiempo es totalmente lo contrario a lo que debería ser, y que al igual que desde que se comenzó la lucha por la supervivencia entre los seres vivos, los humanos usamos a los demás para no sentirnos solos, para no sentirnos menos, para no sentirnos más; para justificar nuestra existencia. Para sobrevivir. Y llamamos a ese vacío amistad.

De ahí que tenga gracia la cosa. El humano siempre se ha quejado de este mundo, pero no es capaz de cambiarlo pues ni siquiera sabe bien que lo que afecta a la especie es el mismo pensamiento humano, y prefiere gastar su inútil vida sólo quejándose y luchando por su supervivencia que por darle un mejor significado y justificación a la misma vida.

¿Quieres tener un verdadero amigo? Para tenerlo, deberás primero aprender a ser uno.

sábado, 6 de junio de 2009

Las palabras de un Solitario.

Hace mucho tiempo, un solitario levantó la voz para decirle al mundo lo siguiente:

Me refiero esta vez a todos ustedes amantes de la justicia y enemigos mortales de la venganza, a todo aquél que intenta que la vida sea placentera usando mano dura para callar a quienes nunca han querido servir a aquél que está muerto en vida; a ustedes me refiero que van denigrando a quien en el camino ha hecho suya la sabiduría del saber vivir y morir y que simplemente no es predicador de los ideales ni objetivos del pueblo, y al no convenir a los intereses colectivos de ustedes han decidido exiliarlo; me ha producido sorpresa que ustedes den la vida defendiendo sus creencias como pueblo y para el pueblo, y cualquiera en contra de ello ha de ser expulsado pero... ¿acaso su tabla de valores contempla el verdadero respeto? ¿en qué parte de su interior se encuentra aquella moral disfrazada que los ha guiado al bienestar personal y de la sociedad? si ustedes no son capaces de abrir los ojos del espíritu entonces nunca se darán cuenta que todo aquello a lo que han llamado bienestar defendiendo con garras no es más que un escudo utilizado en contra de quien no es del pueblo y para el pueblo, pues ese reconoce que la alegría de la vida está muy lejos del placer inmediato y de la comodidad del pensamiento vano, los juegos favoritos del pueblo... y a ese escudo ustedes le llaman justicia pero no es otra cosa que venganza, y es que a la vida el pueblo la comprende de la forma en la que se le ha impuesto el vivir; pero las leyes que fueron creadas para ustedes el héroe las rechaza no por venganza sino por amor a la vida, pues él se ha liberado de cadenas permitiendo que vuele el espíritu. Pero, ¿cómo podría comprender esa libertad un esclavo?

Tal vez por eso el solitario camina en la dirección contraria a la del mundo.

El solitario pregunta: ¿ha servido de algo la Historia de la humanidad?

Se pregunta, en verdad, ¿quién es el que realmente ha sido exiliado de la vida?

viernes, 5 de junio de 2009

Efímera visión de la libertad. (Lado A)

(Apariciones fantasmales de la medianoche)

Cuando era niño solía encerrarme en una enorme habitación en la casa de mis abuelos con todos mis juguetes. Recuerdo que formaba a mis muñecos en una fila tan larga como figuras tenía como si fueran un batallón y con la imaginación creaba historias fantásticas que le daban vida a aquel cuarto. Por las noches solía sentarme en las escaleras que separaban a la casa del patio para ver las estrellas, el sonido de los grillos era muy relajante mientras lleno de ilusión miraba hacia arriba tratando de comprender los cuentos que mis seres queridos me contaban de aquel inmenso lienzo azul marino, era tan agradable tener esa sensación de incertidumbre a veces con escalofríos por saber lo que allá pasaba mientras yo vivía en mi mundo.

Comía a deshoras, jugaba con mis amigos fútbol en la lluvia, también hubo días en los que nos juntábamos para contar historias de terror y a la hora de dormir teníamos que estar precavidos por si un monstruo abría la puerta de la recámara... Era un niño y era feliz, mi pensamiento aún era limitado y mi juicio nunca estaba por delante de mis sensaciones y emociones. Un niño como cualquiera, sin preocupaciones mas que las de coleccionar todas las estampitas del álbum de súper héroes.

Años después comencé a descubrir más de lo que me rodeaba. Era ya un joven, aún a esa edad arrojado a vivir la vida sin comprenderla pero mi mente empezaba a llenarse de dudas sobre absolutamente todo lo que mis ojos veían y también empecé a poner en tela de juicio aquellos cuentos fantásticos que de niño me contaron.

Las comidas tenían ya una hora, y si no me sentaba a tiempo el plato era retirado. Dejaron de gustarme las estampitas, y la maldita lluvia no permitía que por las tardes saliera a jugar fútbol o a platicar con mis amigos… si se me antojaba un dulce ahora tenía que ir solo a la tienda, ¡Las responsabilidades comenzaron a salir de quién sabe dónde! la ropa no estaba tendida en mi cama lista como aquellos viejos tiempos, ahora yo tenía que elegir las prendas y plancharlas… Asistir al colegio bien uniformado, entregar las tareas con excelente presentación, ¡las primeras salidas a las fiestas! ¡Las chicas! ¡Cuántos buenos recuerdos de aquellas citas¡ Recuerdo que en esas fiestas me divertía muchísimo porque hacía un sinfín de cosas con mis amigos, jugábamos, bailábamos, reíamos como locos y ni siquiera nos acordábamos de echarle de vez en cuando una checada al reloj… no, ni el mismo tiempo era capaz de arrebatarnos la sonrisa en nuestros rostros. Estaba creciendo, pero era tan bello que a pesar de la necesidad de cambiar mis hábitos para seguir desarrollándome mi ser aún conservaba algo de aquella sonrisa risueña del pequeño niño que habitaba en mis memorias.

Hoy, la vida ha cambiado de nuevo, han pasado ya varios años desde que ese noble joven dijo adiós, y esta vez la vida ya no se parece en nada a aquel día viernes cuando junto a mis mejores amigos hicimos la promesa de regresar cada fin de semana a aquella casa abandonada a contarnos las cosas que nos sucedían en la vida, a ayudarnos para llegar a cumplir todos los sueños que una vez nos fijamos mirando las estrellas… Hoy estoy a oscuras en mi habitación, con la barba sin afeitar desde hace algunas semanas y algunas lágrimas cayendo de mi pálido rostro esperando con las piernas inquietas que en esta fría noche la puerta de mi casa retumbe fuertemente avisando que un amigo viene a visitarme para tendernos en el pasto húmedo y reír reciamente como si fuera esa la última ocasión que pudiera hacerlo… Hoy la vida ha cambiado, las responsabilidades crecen con cada minuto que pasa, pero no sé más reír. Las fiestas han encontrado nuevos motivos para reunir a la gente, ahora ya no asisto a las fiestas para reencontrarme con seres queridos ni para recordar viejos tiempos, ya no estoy ahí para prolongar la felicidad que de casa traía…ya no, ahora las fiestas son mi mejor pretexto para salir de casa, olvidar los malos momentos y tratar de que mi miseria se aleje de mi mente aunque sea por unas horas… Ni siquiera bebo cerveza por su sabor, bebo porque en estos tiempos quien bebe es una persona que se sabe divertir según la opinión de mis amigos, y estoy gastando toda mi vida contando cómo fui de fiesta en fiesta y salía de allí perdido en razón mientras mis semejantes ríen y festejan mi pobreza espiritual… En mi infancia y juventud me gustaba tanto hablarle a una chica, me temblaban las manos cuando alguna se acercaba, era ese deseo de explorarle, de comprender su forma de pensar y saber qué las hacía reír… existían los verdaderos caballeros, que las tratábamos como a una dama… en estos tiempos, hombre es quien tiene más mujeres, y ahora cada que siento un vacío en mi interior busco llenarlo con las caricias y el placer sexual que ellas me dan usándolas como si fueran meros instrumentos de placer para sentir que mi vida la vivo al máximo, para sentirme querido e importante ante los ojos del mundo y ante los míos, mientras mis amigos me convierten en un semidios... ¡Dios mío, qué nefasto soy! ¡Qué asco me doy!

Hoy la vida ha cambiado, ya no me atrevo a recorrer en solitario las veredas y los parques porque mis amigos pueden burlarse de mí, a veces me dan ganas por las noches de llamarles para que se asomen a la ventana y tengan la fortuna de apreciar como yo la magnificencia de la Luna llena, pero recuerdo entonces que son tonterías para ellos, sólo juego de niños.

Hoy la vida ha cambiado, ya no bailo si tengo ganas de bailar, ya no río si tengo ganas de reír, ahora bailo si los demás no se ríen de mí, ahora río si los demás no están bailando y me están prestando atención.

¡Qué ha pasado! ¡Qué demonios me ha pasado! ¿Donde quedaron aquellos sueños que de niño juré perseguir fervientemente? ¡Esto que estoy haciendo no se parece a nada de lo que planeé para mi vida!

¿En dónde habrá quedado aquel niño de sonrisa tierna que habitaba en mis memorias? ¡Cuánto lo extraño! Pero no tengo tiempo ahora para pensar en él, debo alistarme para ir a una fiesta y olvidar este pesar aunque sea por un momento…

"Cuando duermo por las noches, hay veces en las que el niño que una vez fui se aparece en mis sueños con una sonrisa tierna agradeciéndome por no haberlo olvidado." Es así como habla quien en verdad sabe de la libertad.

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